La relación entre la ciencia, la tecnología y la sociedad suelen enfocarse desde dos perspectivas claramente diferenciadas:
- Intelectualista, se considera que las técnicas son aplicaciones de conocimientos previos a la resolución de problemas prácticos, y que por tanto la tecnología se reduce, en última instancia, a ser una ciencia aplicada.
- Pragmatista, se contempla que todo conocimiento proviene de la experiencia práctica y que, por tanto, la tecnología es la que da fundamento a la ciencia.
Personalmente considero que el corresponsal adopta la postura pragmatista para exponer las explicaciones de los países del Norte que podríamos resumir en la frase de la lectura: “Pero la innovación tecnológica es poder, y el poder no se toca”. Mientras que para la postura adoptada por los países del Sur se inclina más por la idea intelectualista.
Mientras que los países del Norte destacan los efectos nocivos que produce el CFC, las alternativas que se pueden plantear se desarrollan o desarrollarían en sus empresas. Al mismo tiempo tienen toda la atención de los medios de comunicación. Por el contrario, los países subdesarrollados que no niegan la importancia que los CFC tienen en el desgaste de la capa de ozono y en los efectos nocivos sobre la salud de sus conciudadanos, piden a los países más ricos el acceso a las nuevas tecnologías con el fin de producir las sustitutos del CFC. Estas ideas apenas tuvieron eco en los medios de comunicación. Aunque considero que más grave aún es el hecho de que los periodistas sólo prestan atención a la representante del Sur por su belleza y obvien los contenidos de su intervención, mientras que se dedican a explicar ampliamente los argumentos del Norte.
En ambas posturas, tanto la del Norte como la del Sur, podemos observar como las diferencias existentes entre ambas sociedades son la base de la existencia de un gran desfase a nivel tecnológico. Este es el más claro ejemplo de una postura sociodeterminista, ya que es el desarrollo social el que define cual es el desarrollo tecnológico de un país. Lo vemos claramente cuando los países del Sur no poseen la industria ni los conocimientos adecuados para fabricar el sustituto del CFC. Estos países (del Sur) trabajan y se desarrollan a merced de los países desarrollados.
El Norte, por su parte, como poseedor de la tecnología no desea que el Sur fabrique los sustitutos del CFC, ya que así les obligarán a que se los adquieran a ellos. En cambio, el Sur reclama que si debe dejar de producir CFC deben ser ellos quienes fabriquen los sustitutos para no empeorar su economía.
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